top of page
Buscar

El arte de la Fuga

Cuando las excusas se agotan y lo único que queda por enfrentar es a uno mismo...


​—¿Ya llegaste? Quiero hablar contigo.

—Estoy cansado. ¿Podemos hablar mañana?

—Nunca quieres escucharme...


​—Y ahora que te has despertado por completo, ¿podrías prestarme atención?

—Déjame en paz, ¿quieres? Tengo que ir a trabajar. Hablamos después.


​—¿Tienes un minuto? Necesito comentarte algo.

—En serio, ¿no ves que estoy ocupado?

—Estás tomando café...

—A eso me refería.


​—¿Cuánto tiempo vas a seguir ignorándome?

—No te estoy ignorando.

—Te dije que quiero hablar contigo.

—¿No ves que estoy ocupado? Más tarde hablamos.


​—¿Ya terminaste, por fin? ¿Puedes dedicarme unos minutos?

—Lo siento, tengo que salir. Mis amigos me están esperando.

—¿Ellos te importan más que yo?

—No empieces con tu chantaje...


​Salió a la calle, huyendo de ella. El ruido del tráfico fue un alivio ensordecedor. Se metió entre la multitud, buscando una excusa para perderse. Porque, cuando no estaba ocupado, ella no lo dejaba en paz. Quería escapar, ir a algún lugar donde no podía oírla. No tenía la valentía de escucharla, a su voz interna...


Rowan W. Hayes



 
 
 

Entradas recientes

Ver todo

1 comentario


Tomas Granado
Tomas Granado
30 nov 2025

Interesante, tienes una prosa impecable


Me gusta
bottom of page